Descartes, la inspiración del sueño

Ocurrió a finales de 1619 en una posada en Ulm. El diario donde escribió estas experiencias se perdió, pero quedó el testimonio de quienes lo leyeron, entre ellos Leibniz. Se sabe que fue presa de cansancio y fiebre. Hubo tres sueños: en el primero, perseguido por fantasmas, Descartes se refugia en una escuela en cuyo interior le anuncian que un desconocido le va entregar algo: una sandía del extranjero. El filósofo siente que despierta por una detonación, le duele un costado y ve en su habitación numerosas chispas de fuego que no tardan en esfumarse. Hoy los biógrafos consideran que Descartes pasó un episodio del “Síndrome de la cabeza que estalla”, que no requiere explicación. Más adelante sueña con dos libros inesperados en su escritorio, un diccionario y un libro de poesía con el verso “¿Qué camino debo seguir en la vida?”. Un extraño en la habitación le muestra un poema que inicia con un “si y no”. Descartes lo intenta buscar en el poemario sin suerte, pero no importa porque “¿Qué camino debo seguir en la vida?” es mejor. El extraño y el libro desparecieron. Se sospecha que en las partes finales de su sueño Descartes lo interpretó: El diccionario eran las ciencias; el libro de poemas, el entusiasmo; el “si y no”, el juicio. Descartes juzgó este episodio como una premonición, el espíritu de la verdad le revelaría sus tesoros de la mano de estos tres.

 

En sus obras filosóficas Descartes analizó la forma en que los sueños nos engañan, pero qué ocurre cuándo instruyen, qué pasa cuando muestran una verdad que nada tiene que ver con la geometría o con los acontecimientos, ¿de dónde sacan la fuerza lo más vívidos para parecer un enigma que nos urge descifrar?

Deja una respuesta