Recuerda que puedes pagar tus cursos por
Joseph Bell y Sherlock Holmes
No fue el primer detective del mundo de las letras, pero sin lugar a duda es el más importante. Su creador, Sir Arthur Conan Doyle, escribió cuatro novelas y más de cincuenta cuentos protagonizados por la inolvidable pareja de Watson y Holmes, pero no fueron suficientes. El público quería más aventuras. Y las encontraron en diferentes reinos, ya fuera en el cine, la radio, la literatura, otros personajes, otras historias, pero el mismo esquema: en una mano, el crimen y el misterio en apariencia inexplicables; en la otra, la mirada fría en busca de sospechosos, la deducción aguda siguiendo el rastro.
Sería interesante suponer que la inspiración de Sherlock guarda un misterio, pero no es así. En sus años universitarios, como estudiante de medicina, Conan Doyle se topó con una de las personalidades más excéntricas de la academia: el médico Joseph Bell. Su capacidad deductiva era legendaria. Como Sherlock, con una sola mirada era capaz de concluir decenas de aspectos de la persona, incluso diagnosticarla. Procedía de manera fría, metódica. Se sabe que ayudó a la policía en una época donde la ciencia forense estaba lejos de aparecer. Descubrió el asesinato de una mujer, cuyo marido la había envenenado, discretamente. Bell supo de Sherlock, incluso escribió sobre él. No son pocos los que dicen que esa es parte de la historia, que la otra inspiración es el mismo Conan Doyle que en más de una oportunidad participó examinando misterios y crímenes.