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Kafka y las cartas de una muñeca
Del inventario de obras literarias perdidas, esta sería quizá la más conmovedora, la refiere Reiner Stach en el tercer tomo de su biografía sobre Kafka, donde cita las memorias de la última persona que acompañó al escritor, Dora Diamant. En un parque de Berlín una niña lloraba por la pérdida de su muñeca. Kakfa la escuchó e inventó una historia: “Tu muñeca se ha ido de viaje, lo sé porque me envió una carta”. ¿Y usted la tiene?” preguntó la niña. “No, la dejé en casa, pero mañana te la traigo.” Y así lo hizo. La muñeca contaba en sus cartas que estaba aburrida de la vida familiar y añoraba conocer el mundo. Como la niña no sabía leer, Kafka le leía. A lo largo de tres semanas Kafka escribió esta curiosa novela epistolar de una muñeca que viaja, se enamora, se confiesa y, al final, le explica a su niña la necesidad de abandonar la idea de volverse a encontrar.