Cinco tonterías de la autosuperación

 

 

Ya sea que invoque a los gurús del éxito o los secretos “cuánticos” la autosuperación suele repetirse en sus promesas y en la pobreza de sus argumentos. Escogí cinco tópicos y aproveché para responder por qué son una tontería.

 

  1. Si yo puedo, ¡tú también! No, los seres humanos diferimos tanto en lo biológico como en lo sociocultural. La diferencia se traduce en un espectro de capacidades que va desde el descoordinado para aplaudir hasta quien tiene un oído perfecto. De las capacidades de uno no se puede inferir una capacidad igual. Es cierto que el entrenamiento es capaz de procurar cambios, mejorías, pero es más limitado de lo que los optimistas están dispuestos a confesar. Determinada persona puede entrenar tan duro como Serena Williams, LeBron James o Usain Bolt sin estar medianamente cerca a su nivel.

 

  1. Si lo quieres, ¡lo puedes! No, si nuestros deseos no mantienen una relación con la realidad y el puñado de posibilidades en nuestro presente y futuro, podemos caer en una frustración perpetua. Querer, incluso intensamente, incluso encendiendo velas, no es una llave mágica que cambie la realidad. Puede ser el comienzo de algo, sí, pero no es una garantía de que ese algo pueda llevarse a cabo.

 

  1. ¡Tú te lo mereces! Cualquier persona sensata imaginaría que hay una proporción razonable entre el esfuerzo y la recompensa, pero la frase se emplea como una clave para darse un capricho. Sin embargo, no es necesario visitar un pabellón oncológico infantil para reconocer que hay sufrimientos inmerecidos y privilegios no ganados. El problema adicional consiste en que se crea el hábito de pensar que la vida administra mágicamente merecimientos por virtudes y esfuerzos, y no es así. Véase: guerras, enfermedades, terremotos, etc.

 

  1. Si piensas positivo, ¡todo es posible! Una actitud esperanzadora puede ser una ventaja en varios escenarios, pero no en todos. El optimista puede pasar por cínico en un accidente o en un funeral. La esperanza es importante, pero no hace acuerdos privados con la realidad. Hay ocasiones donde avivar su llama contribuye a quemar a una persona.

 

  1. Tú puedes ser exitoso, feliz, saludable, tener una vida sexual plena, una pareja ideal, ser buen padre o madre, hermano o hermana, ser talentoso, rico, auténtico, único, incluso famoso. Muchos de las aspiraciones de una persona se vuelven excluyentes entre sí: ¿cuántas veces el precio del éxito laboral es abandonar las relaciones familiares o exponer nuestra salud? ¿Cuántas veces apostar en una mesa implica descuidar las demás? Además, ¿pueden coordinarse todos los frentes para que no sea excluyentes entre sí y se viva en esa plenitud durante mucho tiempo? Ante semejante pretensión la autosuperación dice que sí, que sí se puede. Dobla la apuesta y miente otra vez.

 

 

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